Emprendedurismo y Administración
Emprendedurismo y Administración

Emprendedurismo y Administración

Al hablar de emprender y administrar pareciera que hablamos de procesos que se producen en consecuencia y dependencia, y es que en el aspecto teórico esto debería ser; sin embargo, la realidad en México o porque no hiperbolizar y señalar en América latina no es así. 

Para muchos el término emprender remite a la creación de una organización conformada por varias personas, con bienes financieros quienes persiguen un fin económico mediante el desarrollo de una actividad o producción. Así el término empresa  tiende a generar en la representación mental de lo que nos han vendido los  discursos  políticos y el marketing publicitario, un ente planeado, donde los socios o dueños  son gente adinerada, exitosa que genera empleo, produce mayor desarrollo en el área de localización, impactando de manera positiva en el crecimiento de la economía nacional y hasta recolocación del país en las estadísticas de superación de pobreza y crecimiento, pues se cree que las empresas elevan el producto interno bruto PIB del país, algo no tan alejado de la realidad pero no bajo aspectos ideales. Aunque, a todos nos gustaría que  la utopía de la gran empresa pudiese materializarse, lo más racional es desmitificar este discurso en bien de la generación de economías más saludables y menos encarnizadas sobre todo para los países tercer mundistas, donde el emprendedurismo se está convirtiendo en un “deporte osado” para aspirar a la   sobrevivencia.  

Antes de entrar en materia de emprendedurismo en México, hablemos un poco acerca de cifras para entender como se maneja el mercado global y porque ser emprendedor resulta una actividad de resistencia y riesgo, sobre todo en contextos latinoaméricanos. El periódico la Vanguardia (2017) señalaba dos años antes de la pandemia que de acuerdo con el informe Global Wealth Report del instituto de investigación de Credit Suisse, el patrimonio de Latinoamérica había  crecido 3,9 % en comparación con 2016, mientras que el de América del Norte creció 9,9% y el de Europa, 6,4 %. La tendencia prepandemia  era clara, los países con mayor desarrollo estaban a la cabeza en cuanto a generación de riqueza, la misma fuente señalaba que la riqueza mundial para ese año había  crecido 6.4%. En otras palabras fue 2017 el año en que el crecimiento de la riqueza se vio superado por el crecimiento de la población, por lo que el mundo ostento un nuevo récord de nivel de riqueza global. Por supuesto, que se trata de un gran logro para el mundo  con la única consideración que la distribución de esta riqueza no resulta uniforme. Así que mientras algunos celebraban estas noticias bebiendo champagne y comiendo gozosos, algunos más morían de hambre.  

     Y si bien el sentido común pudiese dictarnos que la pandemia del COVID-19 trajo cambios importantes como por ejemplo una desceleración económica generalizada, el informe de Global Wealth para el año 2020 indica  lo contrario, ya que el crecimiento económico para Norte América fue de 12.4 trillones de doláres, seguido de Europa con 9.2 millones de doláres, China con 4.2 millones, la región Asía-Pacífico con 4.7 trillones de dólares. En contraste,  Global Wealth reportó que Africa no tuvo ningún tipo de crecimiento sino la  mera observación de que su riqueza no se incrementó debido a los pocos cambios llevados a cabo en su agenda pública, India y Latinoamérica, por otro lado, registraron grandes pérdidas. La primera registró una caída de 594 billones de doláres  y latinoamérica presentó pérdidas por 1.2 trillones de doláres. Estos resultados producidos en el cruce de una pandemia que se reifica constantemente,  nos dan cuenta que definitivamente algo no está bien dentro del orden social, político, económico y administrativo de los países subdesarrollados, quienes como ya es costumbre histórica  tratan de reproducir modelos administrativos de éxitos primer mundistas sin tomar en cuenta sus propios contextos, en este afan de reproducción, son los representantes de la institucionalidad del  Estado y la superposición de sus intereses privados sobre los públicos quienes  en su mayoría asilan las  grandes empresas privilegiándolas con beneficios fiscales sobre las pequeñas empresas locales o nacionales, luego los resultados de tal actuación saltan a la vista, países subdesarrollados atascados en desigualdades en términos económicos y sociales,  con tasas de crecimiento reducidas o en  franca decaída, a merced del corporativismo que  los  países industrializados o los propios gobiernos imponen en sus territorios. 

 EMPRENDEDURISMO, LA ALTERNATIVA DE ADMINISTRACIÓN EMERGENTE

En reacción a la situación de crisis por la que devienen los países subdesarrollados abordaremos un fenómeno que está tomando arraigo en muchas partes de América Latina, pero en específico en este texto haremos un corte para situarnos en México y dilucidaremos el caso del emprendedurismo mexicano. Este término fue  importado del inglés entrepreneurship, que significa comenzar un negocio o construcción pese a que este implique riesgos o dificultades. Y sí, el sujeto emprendedor a diferencia de un administrador es un individuo que se forja en el riesgo, su meta principal es promover el cambio. Dentro de su perfil cuenta con la habilidad para detectar oportunidades, es innovador, estratega, tiene una personalidad creativa, se ha educado dentro del paradigma de la modernidad líquida tanto que se le puede concebir como un producto  de esta. Es decir el emprendedor está consciente de que posicionarse en un mercado global es complicado es por esto que está dispuesto a cambiar de producto, o incluso de giro de manera  constante, considerese  el ejemplo de las  nenis. El emprendedor, la mayor parte de las veces, carece de conocimiento sobre principios de administración, no cuenta con un capital sólido  o ingresos permanentes y tampoco sabe de papeleos sobre permisos, registros, marketing, diseño etcétera para constituir una empresa, pero posee como motivador la necesidad. Con base en lo antes explicado, cobra sentido que el emprendedurismo y su figura -el emprendedor- sea un fenómeno de la actualidad, propio del subdesarrollo y  las zonas vulnerables. 

El emprendedor en el contexto mexicano no se define por sus alcances académicos, preparación y planeación en el establecimiento de una empresa, sino la fuerza que lo impulsa en su mayoría es el afan de sobrevivencia y de independencia de un sistema cáduco que no le proporciona los medios suficientes para tener una vida digna, es por esto que en un juego de dilucidación filósofica el emprendedor es la consolidación de ese super hombre parido por la desigualdad, a la cual pretende rebasar para situarse del otro lado, el éxito y la holgura económica. 

De acuerdo a Lozano Carrillo (2019)  en México el 97.3% de la actividad empresarial surge del emprendedurismo y se mantiene bajo la denominación de pequeña empresa, de allí el impacto que genera tanto en el marco económico, social e incluso cultural, pues son estas pequeñas empresas donde recae el 72% del empleo nacional. Estos negocios, señala el investigador son el indicio de un cambio de paradigma en el modelo administrativo tradicional anglosajon, cuyo origen se remonta a los años ochenta y el apogeo parece percibirse  cuarenta años más tarde en condiciones  de crisis cada vez más agravadas por la pandemia. 

El modelo administrativo que estas pequeñas empresas presentan “en su mayoría se da a la luz de tradiciones y costumbres familiares combinadas con procesos y funciones administrativas en sincretismos complejos que suelen ser criticados desde la administración tradicional” (Lozano Carrillo, 2019, p.176). Los procesos administrativos son empíricos, pero como señala Lozano (2019) están sustentados en paragon  con la administración propia de la familia, por ello es normal ver que la dirección se encuentra depósitada en la cabeza familiar sea el padre o la madre, en tanto que el ámbito operativo y técnico recae en la descendencia o bien algunos empleados. En la administración de estas pequeñas empresas familiares PEF los principios de organización son verticales y   la constitución organizacional es jerárquica,   sujeta a factores tales como edad, experiencia, respeto y confianza, con esto quiero decir que buena parte de los emprendedores  son también los proveedores familiares, nutriéndose de este rol y sus valores  para ejercer el  mando en sus  emprendimientos. 

Lozano Carrillo (2019) señala que el incremento de estas pequeñas empresas en México ha ido creciendo a tal punto que sus ingresos producidos constituyen el 52 % del Producto Interno Bruto del país, y pese a que muchos negocios no están regularizados con las instituciones pertinentes y por tanto no pagan los impuestos que  debiesen son la principal fuente de empleo, convirtiéndose con ello en la piedra angular que balancea la estabilidad social. Son estas razones por las que estos pequeños negocios y sus sistemas administrativos se han convertido en una alternativa al modelo neoliberal impuesto  por el Banco Mundial y guiado bajo paradigmas administrativos anglosajones. 

En lo que respecta a las características de este tipo de empresas, Lozano C., y Niebla Z. (2011) abundan que su motus se encuentra en la busqueda de ingresos  para la familia y muy alejado de esnobismos o planificaciones corporativistas, la visión está direccionada a la procuración familiar de un empleo e ingresos seguros, se rigen bajo un modelo de administración improvisada donde la toma de decisiones es  más pasional que racional y corto plazista, los trabajadores  en su mayoría tienen relación de parentesco con el dueño del negocio por tanto son multifuncionales y las  remuneraciones o ganacias son  compartidas en beneficio de la familia. En caso de tener empleados sin lazos de parentesco, este tipo de  administración busca privilegiar los valores familiares en la contratación por encima de la técnica. Los registros contables son escasos o primitivos al igual que el manejo de créditos, a los que usualmente se muestran reticentes. Tienen áreas de oportunidad en organización, capacitación y financiamiento lo que implica procesos  de producción costosos y reducción de ganancias. 

Y pese a que las PEF en su mayoría están dirigidas bajo los parámetros de administración familiar, las estadísticas  y los resultados de impacto de desarrollo económico muestran que fueron y siguen siendo una alternativa, al paradigma tradicional administrativo, que vale la pena estudiar, apoyar y brindar las herramientas necesarias para no romper su estructuración que les ha valido el éxito, pero con el fin de ayudarlas a tener mejores alcances. 

Su trascendencia no está a discusión, el propio gobierno nacional reconoce la importancia que tiene el impulsar estos pequeños negocios dentro de la agenda pública pero  sus estrategias de apoyo son deficientes, primero porque pareciera que los créditos ofertados son más un cebo para  lograr la afiliación al sistema tributario,  donde los tramites burocráticos son interminables con requerimientos que no coinciden con los perfiles de los pequeños emprendedores. Pareciera una broma el hecho de comprender cual es el pilar que sostiene la economia nacional y ver cual es el paradigma  bajo el  que se pretende normatizar  y apuntalar, mediante los preceptos de la administración tradicional. 

LA PROPUESTA PARA IMPULSAR EL EMPRENDEDURISMO

Es claro que falta impulsar el emprendedurismo con políticas públicas accesibles, aterrizadas a los perfiles de los emprendedores, menos rígidas, reducidas en trámites burocráticos, tomando en cuenta que son estos pequeños negocios quienes sustentan el empleo nacional y el PIB, facilitar los procesos de créditos gubernamentales, erradicar el nepotismo, el clientelismo político, afinidades individualizadas por pertenencia y la corrupción en el otorgamiento de permisos pueden ser medidas de impulso.

Aunque no basta trabajar solo del lado gubernamental porque los emprendedores también deben buscar las alternativas que les permitan una consolidación de su empresa en el mercado, tomar cursos de capacitación sobre elaboración de planes de negocio,control de calidad, manejo del servicio al cliente, de marketing digital, en materia de trámites de registro de marcas, para lograr las certificaciones o normas de exportación y asuntos fiscales; capacitaciones que pueden o deben ser impulsadas desde las universidades a través de talleres abiertos al público en general o el gobierno a través de sus diversas municipalidades.

El emprendedor actual es un fenómeno  producto y alternativa del neoliberalismo que permea el mundo,  un héroe que toma el riesgo de llevar a cabo acciones individuales con la esperanza de obtener grandes alcances, sin embargo su determinismo no basta y es necesario educarse en conceptos ejes tales como liquidez, estado de cuenta y flujo de dinero además de  estrategias, técnicas administrativas y de marketing que permitan  la consolidación de la pequeña empresa, sin que su familiarización signifique adentrarse en el paradigma de la administración tradicional o de la gran empresa.  En corto, es urgente pulir las habilidades de los emprendedores pero también construir nuevas destrezas de acorde a los tiempos actuales. 

En cuanto a los consumidores, si bien tenemos claro que el precio, la calidad y  el estatus de marca son criterios principales  de decantamiento, en este propósito de fortalecer el crecimiento económico es importante destinar al menos un 50% de nuestro presupuesto al consumo local, evitando el regateo. Mantener en mente que la producción  de las pequeñas empresas, al no contar con la infraestructura de la gran empresa, mantiene costos de producción más altos pero también los estándares de calidad suelen ser mejores, así que muy probablemente el criterio de calidad no estará a discusión.

En conclusión, hace falta un trabajo conjunto entre todos los actores de la esfera social para poder fortalecer aspectos positivos que la empresa familiar y la figura del emprendedor tiene para la economía mexicana, al menos en tiempos de pandemia y palear en medida de lo posible los efectos de esta crisis.

REFERENCIAS

Credit Suisse Research Institute. (2021). Global wealth report 2021. https://www.credit-suisse.com/about-us/en/reports-research/global-wealth-report.html

Lozano C. O y Niebla Z. (2011). El emprendedor de la Empresa Familiar Mexicana. Una visión Crítica.Gestion y Estrategía 40(1). 65-72. http://gestionyestrategia.azc.uam.mx/index.php/rge/article/view/158/151

Lozano C. O. (2018) Reflexiones sobre estilos de gestión y formas de ser en las organizaciones. En Ramírez M., Rosas C., y Mapén F., Lozano C., (Eds.), Organizaciones Territorio, Transformación Social y Desarrollo Regional en América Latina. (pp. 383-407).  Grupo Editorial Hess.

Lozano C. O. (2019). Estrategias de Gestión en la Empresa Familiar en México. Una Visión Organizacional. Curso Emprendeder e Innovar en tu propia Microempresa. 175-210.

Vanguardia.(16 de Noviembre del 2017). La riqueza de América latina creció 3,9% este año.Vanguardia. https://www.vanguardia.com/economia/nacional/la-riqueza-de-america-latina-crecio-39-este-ano-FGVL415909.

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